En las industrias alimentaria, de bebidas y farmacéutica, los requisitos para los equipos de detección van mucho más allá de la simple precisión de la medición. Los sensores deben estar construidos con materiales "higiénicos", lo que significa que deben tener superficies lisas para evitar el crecimiento bacteriano y estar hechos de materiales no tóxicos.Acero inoxidable 316L o titanio de grado alimenticio y grado médico los sensores están diseñados específicamente para estos sectores. Estos sensores a menudo presentan superficies pulidas y juntas especializadas que pueden soportar lavados a alta presión (hasta 10 bar) y temperaturas de esterilización extremas (hasta 135°C).
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La funcionalidad del controlador de un solo canal es igualmente importante en estos entornos regulados. Debe convertir con precisión las señales analógicas en conductividad, resistividad y TDS para garantizar que el agua utilizada en la mezcla de ingredientes o la formulación de medicamentos cumpla con los estándares de la farmacopea. Por ejemplo, un sensor con un rango de 0.05 a 20μS/cm es esencial para validar la calidad del "Agua para Inyección" (WFI). La capacidad del controlador para mostrar salinidad también es útil en la producción de alimentos para controlar las concentraciones de salmuera. Al utilizar materiales como ABS o PSS que cumplen con los estándares de seguridad médica, los fabricantes pueden garantizar que sus sensores no introduzcan ningún contaminante en la línea de producción, manteniendo la integridad del producto final para el consumidor.
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